La industria alimentaria italiana se consolidó en 2025 como el sector más dinámico y resiliente de la cadena agroalimentaria, con un valor añadido de 42.300 millones de euros y un crecimiento real que va más allá del efecto precios, según el Informe sobre la Economía Agroalimentaria de BPER Banca. El sector, que emplea a 513.000 personas en 57.000 empresas, registró inversiones sistémicas de 34.200 millones de euros (+2% vs. 2024) y lideró las exportaciones agroalimentarias, que superaron los 72.400 millones de euros (+5%), de los cuales más de 60.000 millones corresponden a productos de la industria alimentaria.
No obstante, el panorama internacional muestra tensiones: las exportaciones a Estados Unidos cayeron a 7.400 millones de euros, con un deterioro de la balanza bilateral de unos 500 millones de euros, concentrado principalmente en bebidas (cerveza −71%, licores −14,9%, vino −9,2%). Aun así, segmentos premium como aguas y bebidas gaseosas (+11,1%), productos lácteos (+11,8%), pescado procesado (+7,5%) y cereales procesados (+6,2%) mostraron resiliencia, al igual que los productos con Denominación de Origen Protegida (DOP), que mantienen su posición gracias a su baja elasticidad-precio y diferenciación cualitativa, incluso con aranceles de al menos 15%. Para 2026, BPER Banca destaca la importancia de la innovación, digitalización (Agricultura 4.0) y la vigilancia de la evolución arancelaria en EE. UU. como factores clave para la competitividad del Made in Italy.
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