El mercado mundial de la frambuesa muestra una evolución dispar. En Europa, las altas temperaturas y la menor disponibilidad han reducido la oferta en varios países, sosteniendo precios elevados, especialmente en Francia, Países Bajos y algunas zonas de Alemania. España, pese a las dificultades climáticas, logró aumentar un 5% su producción en Huelva, hasta unas 39.545 toneladas, aunque el valor cayó 3% por la presión competitiva de terceros países. Italia y Suiza presentan una situación más favorable, con buena calidad y mayores superficies de cultivo.
En Norteamérica, el escenario es opuesto: el fuerte crecimiento de la oferta mexicana, especialmente desde Baja California, y los volúmenes récord de California están presionando los precios a la baja.
Otro que destaca es Marruecos por el cambio en el destino de su producción: las exportaciones de frambuesa fresca disminuyeron 7%, hasta 59.149 toneladas, debido a problemas climáticos, falta de mano de obra y dificultades logísticas, mientras que las exportaciones de frambuesa congelada aumentaron 19%, hasta 15.452 toneladas. Esta tendencia refleja una mayor orientación de la fruta hacia la industria de congelados ante las dificultades para colocarla en el mercado fresco.
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