La industria de la frambuesa de Washington, donde más del 90% de las frambuesas congeladas de Estados Unidos se producen en una pequeña zona alrededor de Lynden, enfrenta crecientes dificultades debido al aumento de los costos laborales y la competencia de las importaciones mexicanas. Según la Comisión de Frambuesas Rojas de Washington, menos del 1% de la producción estatal se destina al mercado fresco, mientras que el resto abastece a la industria del procesamiento. Sin embargo, los productores denuncian que los purés congelados importados desde México, elaborados a partir de fruta descartada para consumo fresco, ingresan al mercado a precios hasta un 40% inferiores.
A esta presión competitiva se suman el incremento del salario mínimo, las regulaciones sobre horas extras y la escasez de mano de obra, factores que han deteriorado la rentabilidad del sector. Los productores sostienen que estas diferencias de costos frente a México afectan su competitividad y buscan que la revisión del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC/USMCA) considere medidas para equilibrar las condiciones de competencia y proteger a los productores nacionales.
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