El mercado de cerezas congeladas en la Unión Europea enfrenta una fuerte tensión marcada por una combinación de baja disponibilidad, inventarios reducidos y una caída significativa en las importaciones desde Serbia, uno de los principales proveedores. Esta situación ha generado una presión directa sobre los precios, que se mantienen elevados y podrían continuar en esa tendencia ante la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda.
Según el análisis de Mariusz Dziwulski, el escenario responde a factores estructurales de oferta más que a especulación, lo que limita las posibilidades de una corrección de precios en el corto plazo. A futuro, los altos valores podrían incentivar una mayor producción, pero sus efectos tomarán tiempo, mientras que la industria alimentaria y los consumidores ya enfrentan mayores costos en productos derivados como mermeladas, jugos y confitería.
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