Ucrania está reconfigurando su estrategia en el mercado de berries congelados, reduciendo su dependencia de Polonia —donde históricamente abastecía materia prima para reexportación— y avanzando hacia ventas directas en mercados finales como Francia y Alemania. Actualmente, el país representa cerca del 9,45% de las importaciones de congelados en la Unión Europea, aunque con una presencia aún desigual entre destinos.
Este giro busca capturar mayor valor en la cadena, especialmente en productos como frambuesas y arándanos congelados. Sin embargo, la oferta se ha visto afectada por condiciones climáticas adversas que redujeron volúmenes —en particular de grosellas—, mientras que mercados clave como Bulgaria, Italia y Alemania continúan concentrando la demanda de frutos rojos congelados ucranianos.
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