El mercado de las proteínas ha pasado de ser un nicho orientado a culturistas en los años 90 a convertirse en una categoría de consumo masivo. Durante la década de 2010, el auge de la cultura fitness y la valorización de la fuerza física impulsaron la demanda de productos proteicos, expandiéndose desde suplementos y barritas hasta alimentos cotidianos como cereales y fideos.
Paralelamente, crecieron las alternativas vegetales a la carne como opción proteica sostenible. Sin embargo, la preocupación de los consumidores por los alimentos ultraprocesados provocó una fuerte caída en este segmento, dando paso a un proceso de consolidación de la industria.
Ver noticia acá





