Brasil proyecta una caída de 12,9% en su producción de naranjas para la temporada 2026/27, según estimaciones de Fundecitrus. La cosecha en el cinturón citrícola de São Paulo y el oeste-suroeste de Minas Gerais, principal zona productora del país, alcanzaría 255,2 millones de cajas de 40,8 kilos. La disminución se atribuye principalmente a una menor cantidad de frutos por árbol y al aumento de la caída prematura de fruta, factores asociados a condiciones climáticas adversas, incluida la posible influencia de El Niño, además del persistente impacto de la enfermedad del greening.
El ajuste en la oferta ocurre en un contexto de demanda internacional aún débil para el jugo de naranja. Los productores brasileños enfrentan altos niveles de inventarios y presión para generar liquidez, mientras los consumidores continúan mostrando cautela en sus compras pese a la caída de los precios desde los máximos históricos de 2024. Algunos operadores consideran que una menor cosecha podría contribuir a reequilibrar el mercado, aunque la recuperación sostenida del consumo sigue siendo incierta. A fines de mayo, el precio del concentrado de naranja FCA Europa se ubicó en US$ 2.900 por tonelada, un 36% por debajo del nivel registrado un año antes.
Ver noticia acá





