El cambio climático y los veranos cada vez más secos están impulsando una transformación estructural en la fruticultura de Alemania, donde algunos productores están reemplazando cultivos tradicionales como cerezas ácidas, ciruelas y mirabeles por almendras, nueces, avellanas, castañas e incluso pecanas. En Rheinhessen, productores como Peter Schwalbach ya han plantado cerca de 50.000 árboles, incluidos 30.000 almendros y 20.000 nogales, apostando por especies más resistentes al calor y con menores requerimientos hídricos en verano.
En el sur del Palatinado, otros agricultores también diversifican su producción. Willi Kuhn actualmente maneja 17 hectáreas con castañas, avellanas, almendras y pecanas, mientras que en Reino Unido algunos productores ya aprovechan temperaturas más cálidas para expandir el cultivo de nueces. Aunque estos frutos secos aún representan un nicho en Alemania —solo 44 explotaciones cultivan nueces en unas 90 hectáreas—, el mercado muestra potencial considerando que más del 99% de las nueces y almendras consumidas en el país son importadas.
Pese al crecimiento, el sector enfrenta importantes desafíos. La infraestructura para secado, almacenamiento, descascarado, clasificación y envasado sigue siendo limitada, mientras que la protección fitosanitaria y la selección de zonas aptas continúan siendo barreras para escalar la producción. Aun así, expertos consideran que el cambio climático está abriendo nuevas oportunidades para desarrollar una industria local de frutos secos en Alemania.
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