Egipto se posiciona como el quinto productor mundial de tomate, con una producción anual de 7,1 millones de toneladas en unas 382.000 feddans. El cultivo se organiza en tres ciclos de siembra —verano, invierno y otoño del Nilo— lo que asegura disponibilidad constante en el mercado. La productividad varía según el sistema: los campos abiertos producen entre 15 y 18 toneladas por feddan, mientras que los invernaderos modernos alcanzan hasta 60 toneladas por feddan, reflejando el impacto de la tecnología en la eficiencia agrícola.
Actualmente, Egipto importa cerca del 95% de sus semillas de hortalizas, lo que ha motivado una estrategia nacional para fortalecer la producción local y reducir costos. El Instituto de Investigación Hortícola ya ha desarrollado ocho híbridos egipcios de tomate, más resistentes y productivos, como el F25, O23, Adfina, Super Strain B, Elisa, Newton y GS. Estas variedades buscan adaptarse mejor a las condiciones climáticas y a enfermedades como el virus del rizado de la hoja, consolidando la seguridad alimentaria y la competitividad del país en el mercado global.
Tomate Industrial 2026
De acuerdo a información de la WPTC la cosecha de verano se ha retrasado entre dos y tres semanas debido al trasplante tardío. Las temperaturas son actualmente muy altas, con un promedio de 39-40 °C y picos de hasta 43 °C, y se espera que esta situación no se prolongue hasta agosto. Las fábricas ya están funcionando con normalidad y no hay cambios en el pronóstico. La previsión inicial para 2026 se mantiene en 800.000 toneladas.
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