La producción de frutillas para la industria ha dejado de ser sostenible a largo plazo, incluso en temporadas con precios altos provocados por heladas o escasez puntual. La combinación de mayores costos laborales en Polonia, la competencia de países con mano de obra más barata como Egipto, Turquía y Marruecos, y un mercado global de congelados sin barreras logísticas, reduce drásticamente la rentabilidad del modelo tradicional basado en fruta para industria.
Desde el punto de vista de la industria, el futuro del sector se desplaza hacia un modelo premium orientado al mercado en fresco y a la exportación. La inversión en túneles, canaletas, sustratos y variedades de alta calidad permite ofrecer fruta homogénea, durable y certificada, capaz de responder a las exigencias de cadenas minoristas europeas. Este cambio estructural redefine la competitividad del sector de berries, alejándose del volumen industrial y acercándose a un posicionamiento de mayor valor añadido, estabilidad de ingresos y proyección internacional.
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