Las intensas heladas primaverales registradas en la región de Lublin, Polonia, causaron graves daños en los huertos, con pérdidas que en algunas explotaciones superan el 90% de la cosecha. Los cultivos más afectados corresponden a cerezas, aunque también se reportan daños importantes en manzanos, donde gran parte de la fruta sobreviviente presenta problemas de calidad comercial. Los productores atribuyen el impacto a varios días consecutivos de temperaturas extremas que llegaron a descender hasta los -8 °C a nivel del suelo.
Las autoridades locales han desplegado más de 120 comités de evaluación para cuantificar los daños y determinar el acceso a ayudas económicas para los agricultores. Solo en el municipio de Łaziska se han recibido más de mil solicitudes de inspección, mientras que en diversas zonas ya se han confirmado pérdidas superiores al 90% de la producción. Aunque aún no se han definido los montos de apoyo para 2026, el año pasado los productores afectados recibieron cerca de 2.400 zlotys por hectárea.
La drástica reducción de la oferta podría traducirse en un aumento de los precios de las frutas en el mercado interno y en una mayor dependencia de importaciones provenientes de países como Italia y Ucrania. Ante este escenario, las autoridades anunciaron un reforzamiento de los controles sobre el origen de los productos importados. Sin embargo, los productores advierten que las ayudas difícilmente compensarán las pérdidas sufridas y consideran esta temporada como una de las más complejas de los últimos años.
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