La cosecha de manzanas de Hungría se encamina a uno de sus niveles más bajos de la última década, con una previsión de apenas 135.000 toneladas, frente a un potencial productivo cercano a 500.000 toneladas. Las heladas de abril y mayo, junto con la fuerte sequía de julio, han provocado una situación crítica, reduciendo tanto la disponibilidad de manzanas de mesa como de fruta para procesamiento. Ante esta escasez, las plantas de producción de zumos y concentrados podrían recurrir de manera significativa a importaciones de manzanas industriales, especialmente desde Polonia, donde ya existen operadores interesados en abastecer al mercado húngaro.
Las importaciones podrían alcanzar niveles récord, pero su desarrollo dependerá principalmente de la diferencia entre los precios de compra en Hungría y Polonia y del elevado coste del transporte. El combustible encarece actualmente el traslado de manzanas en unos 0,35–0,40 PLN/kg, por lo que las procesadoras húngaras necesitan ofrecer aproximadamente 0,50 PLN/kg más que las plantas polacas para hacer atractivas las operaciones de exportación. Aun así, la fuerte escasez de materia prima podría generar una oportunidad importante para los productores polacos, mientras que los grandes grupos procesadores internacionales tendrían mayor capacidad para absorber los mayores costes gracias a la diversificación de sus operaciones.
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