El sector del espárrago en Perú atraviesa un proceso de ajuste productivo debido al aumento de costos, la reducción de márgenes y la migración hacia cultivos más rentables como el arándano. Según John Early, la superficie dedicada al espárrago continúa disminuyendo, ya que otros productos ofrecen mejores retornos económicos y mayores ingresos laborales para los trabajadores agrícolas.
Fruitist concentra su producción en el norte de Perú, especialmente en zonas como Olmos y Chiclayo, donde maneja cerca de 350 hectáreas y exporta alrededor de 4,5 millones de kilos anuales. Sin embargo, los costos productivos alcanzan aproximadamente US$16 por caja de cinco kilos, mientras que los precios en Estados Unidos —principal destino de exportación— se ubican entre US$20 y US$25, dejando márgenes cada vez más estrechos para la industria.
Pese a este escenario, la menor disponibilidad global de espárragos ha permitido sostener precios relativamente firmes. No obstante, el sector enfrenta desafíos estructurales ligados a altos costos logísticos, dependencia del mercado estadounidense y falta de innovación genética o tecnológica. Early advierte que el cultivo prácticamente no ha evolucionado en los últimos 25 años, situación que reduce la competitividad de Perú frente a otros sectores agrícolas más dinámicos.
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