Egipto ha fijado como meta que las energías renovables representen el 45% de la generación eléctrica para 2028, como parte de una estrategia que va mucho más allá de la transición climática. El plan busca fortalecer la seguridad energética, reducir la dependencia del gas, atraer inversión extranjera y consolidar al país como un centro energético regional. Para lograrlo, el Gobierno está acelerando el desarrollo de proyectos solares y eólicos, la expansión de la red eléctrica y la incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías, fundamentales para garantizar la estabilidad del suministro.
La estrategia también prioriza la fabricación local de componentes para energías limpias, con el objetivo de generar mayor valor agregado, reducir las importaciones de equipos y crear una base industrial competitiva. Desde 2014, Egipto ha invertido cerca de 5 billones de libras egipcias en el sector eléctrico y ahora busca que esa infraestructura impulse la producción nacional, el empleo y las exportaciones de tecnología energética. El éxito del objetivo dependerá de la rapidez en la ejecución de proyectos, la modernización de la red y la participación del sector privado e inversionistas internacionales.
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