Las heladas primaverales en el noroeste de Estados Unidos, especialmente en Washington y Oregón, han provocado graves daños en los cerezos tras un periodo de temperaturas inusualmente cálidas que adelantó la floración. En algunos huertos, las pérdidas superan el 90%, afectando la polinización y reduciendo significativamente el potencial productivo. Aunque el impacto es desigual según la zona, se espera una menor oferta de cerezas en la temporada, en un contexto ya complejo por el aumento de costos productivos.
En paralelo, las heladas también afectaron al cultivo de espárragos, interrumpiendo la producción en un periodo clave como Semana Santa. Sin embargo, la actividad se ha ido recuperando con la mejora del clima. La menor disponibilidad de cerezas podría generar tensiones en la oferta e incluso impulsar la demanda desde otras regiones productoras, mientras que los productores continúan enfrentando desafíos estructurales como altos costos, escasez de mano de obra y creciente volatilidad climática.
El estado de Washington es el principal estado productor de EE.UU. en cerezas dulces, que contribuye significativamente tanto al mercado de cerezas frescas como al de cerezas procesadas. Su producción fué de 260 mil toneladas en el año 2025.
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