La temporada de fruta de hueso en España muestra un panorama relativamente estable a mediados de abril, aunque ya se anticipa una menor producción de damascos y ciruelas. Un invierno con niveles normales de frío y lluvias favorables permitió un buen desarrollo inicial, mientras que las precipitaciones de primavera tuvieron un impacto limitado, afectando principalmente el cuajado de damascos y ciruelas.
En Andalucía y Región de Murcia persiste la reducción de plantaciones, especialmente en huertos que no están siendo replantados. Esto ha reducido la disponibilidad de ciruelas y afectado a los damascos tardíos, cuya productividad podría caer hasta 50%. En contraste, duraznos, nectarinas y paraguayos presentan volúmenes más estables, mientras que las heladas y granizadas recientes no han generado daños significativos.
En Comunidad Valenciana, Extremadura y el Valle del Ebro, las cerezas muestran perspectivas positivas y una producción más regular. Sin embargo, las ciruelas siguen bajo presión, especialmente en Extremadura, donde podrían caer cerca de 30%. En general, España enfrentaría una menor oferta de damascos esta temporada, mientras cerezas, duraznos y nectarinas mantienen mejores proyecciones.
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