China está redefiniendo su industria del arándano al pasar de una estrategia centrada en volumen a un modelo orientado al valor agregado. Aunque la producción creció de 347.200 toneladas en 2020 a 810.000 toneladas en 2025, el sector busca evitar una guerra de precios y avanzar hacia productos de mayor rentabilidad mediante procesamiento industrial, como jugos, alimentos funcionales y productos derivados.
El crecimiento productivo, impulsado por tecnologías como cultivos en invernaderos y sistemas sin suelo en Yunnan, redujo los precios internos y masificó el consumo. Frente a este escenario, expertos del sector plantean que el próximo paso es desarrollar una industria más sofisticada basada en procesamiento profundo, mejor logística y estándares de calidad para capturar mayores márgenes.
En paralelo, China combina importaciones de fruta premium desde Perú y Chile con un fuerte crecimiento exportador. Esta estrategia busca no sólo abastecer el mercado interno durante todo el año, sino también posicionar productos procesados y de mayor valor en mercados internacionales.
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