La Unión Europea publicó un reglamento que establece la aplicación de cláusulas de salvaguardia dentro del acuerdo con Mercosur, con el objetivo de proteger a los productores comunitarios frente a eventuales perturbaciones del mercado. La normativa identifica productos agrícolas “sensibles” —como carnes, lácteos, maíz, arroz, ajo, huevos, miel y biodiésel— y define que las medidas se activarán sólo si el aumento de importaciones genera o amenaza con causar un perjuicio significativo.
El reglamento contempla un sistema de monitoreo continuo y obliga a los Estados miembros a informar sobre cambios en los flujos comerciales. Además, fija procedimientos y plazos para investigaciones y permite aplicar medidas provisionales en casos críticos. Estas herramientas deberán utilizarse de forma limitada y temporal, buscando dar tiempo a los sectores afectados para adaptarse sin distorsionar el comercio.
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