La producción de cranberries de Norteamérica se encamina en 2026 hacia niveles cercanos a los promedios históricos, después de las condiciones climáticas adversas de 2025. En general, una buena floración, polinización y cuajado de frutos han favorecido los cultivos, aunque se prevé que los volúmenes sean inferiores a las cosechas excepcionalmente abundantes de los dos últimos años. Quebec volvería a una producción más normal, mientras que Nuevo Brunswick presenta una importante recuperación tras la sequía de 2025.
En Estados Unidos, Wisconsin, principal estado productor, muestra una fuerte recuperación gracias a los bajos daños invernales y condiciones favorables de cultivo. Massachusetts también espera recuperar producción tras una de sus peores cosechas en una década, favorecida este año por temperaturas cálidas, buena disponibilidad de agua y excelente polinización. En conjunto, las perspectivas para 2026 son positivas y apuntan a una oferta estable, aunque el clima durante agosto y la cosecha será determinante para definir los volúmenes y el tamaño final de la fruta.
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