La producción de ciruelas pasas de Agen, en Francia, enfrenta una nueva campaña marcada por condiciones climáticas extremas. Una intensa ola de calor registrada entre el 17 y el 27 de junio, con temperaturas superiores a 35 °C, noches tropicales y baja humedad, provocó un severo estrés térmico que ocasionó la caída de frutos y daños en los árboles. Las pérdidas aún están siendo evaluadas y varían significativamente entre huertos, con afectaciones que oscilan entre 10% y 100%, mientras las empresas procesadoras advierten sobre el riesgo de una menor disponibilidad de materia prima para la industria.
Este nuevo episodio agrava la situación de un sector que acumula varios años de eventos climáticos adversos, incluyendo heladas, granizadas, lluvias excesivas y quemaduras solares. Además de las pérdidas económicas inmediatas para los productores, la reducción de la oferta podría generar tensiones en el abastecimiento de ciruelas pasas en Francia. Frente a este escenario, la asociación continúa impulsando estrategias de adaptación al cambio climático, como mejoras varietales, optimización del uso del agua y manejo de los suelos, al tiempo que solicita un mayor apoyo público para fortalecer la resiliencia de las explotaciones.
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