El mercado de la frutilla en Polonia experimentó un fuerte cambio en pocos días tras el ingreso masivo de fruta importada desde Greece y Serbia. Productores y comerciantes alertan que el aumento de la oferta provocó una rápida caída de los precios de la fruta nacional, que pasaron de cerca de 30 PLN/kg a alrededor de 25 PLN/kg. Las fresas importadas, en algunos casos, se comercializan desde 14 a 16 PLN/kg, ejerciendo fuerte presión sobre el mercado local.
La principal preocupación del sector es que parte de la fruta importada estaría siendo reenvasada en cestas tradicionales y comercializada como si fuera producción polaca. Los agricultores aseguran que esta práctica se observa abiertamente en mercados mayoristas, dificultando que consumidores e incluso minoristas puedan distinguir el origen real del producto. En el caso de las fresas serbias, el uso de variedades similares a las cultivadas en Polonia complica aún más su identificación.
Los productores polacos advierten que esta situación está deteriorando la rentabilidad de la campaña justo en plena temporada alta, afectando especialmente la venta de fruta premium. Aunque esperan que las mejores condiciones climáticas impulsen la demanda y estabilice los precios, algunos agricultores ya anunciaron acciones ante las autoridades y organismos de control para denunciar posibles irregularidades en la comercialización de fruta importada.
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