Los productores serbios de fruta congelada IQF afrontan la nueva campaña con optimismo moderado, tras una temporada 2025/26 marcada por fuertes pérdidas productivas debido a heladas severas. La producción de frambuesa cayó a unas 30.000 toneladas, muy por debajo de las 50.000 toneladas de 2024 y de los niveles históricos de hasta 70.000 toneladas. Esta escasez impulsó los precios —hasta 6,80 €/kg (+36%)— pero redujo la competitividad y ralentizó las ventas.
De cara a la próxima temporada, se espera una recuperación de la oferta, con estimaciones cercanas a las 50.000 toneladas, lo que podría mejorar la posición de Serbia en el mercado internacional. Sin embargo, el sector enfrenta un escenario complejo: aumento de los costos de producción, especialmente en logística (fletes +15%), y una debilidad en la demanda global, influida por la inflación y tensiones geopolíticas que afectan el consumo.
En este contexto, el sector se mueve entre expectativas de recuperación y alta incertidumbre. Factores estructurales como el envejecimiento de las plantaciones, los riesgos climáticos y la volatilidad del mercado siguen condicionando el desempeño. Aunque algunos actores minimizan el impacto global, el principal desafío será equilibrar mayores volúmenes con una demanda aún debilitada, para recuperar competitividad sin presionar excesivamente los precios.
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