El estrecho de Ormuz es una ruta estratégica para el comercio mundial, por donde transita cerca de una quinta parte de las exportaciones globales de petróleo y gas, además de una parte clave del comercio internacional de fertilizantes. Los países del Golfo concentran alrededor del 20% del comercio mundial de fertilizantes —incluidos amoníaco, fosfatos y azufre— y casi la mitad de la urea comercializada globalmente, un insumo fundamental para cultivos como maíz, trigo y arroz. Según UNCTAD, cada mes se exportan alrededor de 1,33 millones de toneladas de fertilizantes por esta vía, por lo que una interrupción prolongada podría generar escasez y afectar los rendimientos agrícolas en múltiples regiones del mundo.
El riesgo es especialmente relevante para países altamente dependientes de estas importaciones, como India y Brazil, además de varias economías del sur de Asia, Europa y África. Un eventual cierre del paso marítimo podría elevar los costos de los fertilizantes y de la energía —que representa cerca del 50% del costo de los alimentos— presionando al alza los precios agrícolas y afectando especialmente a los países más pobres. En regiones como Sub-Saharan Africa, donde el uso de fertilizantes ya es limitado, incluso un aumento moderado de precios podría reducir la producción agrícola y agravar los problemas de seguridad alimentaria.
En resumen el conflicto en el golfo pérsico está provocando un aumento de los costos de la energía y los fertilizantes, situación que podría repercutir con fuerza en los precios de los alimentos.
Ver noticia acá





