El consumo de frutos secos en Italia ha crecido con fuerza en los últimos años, impulsado por su incorporación en distintos momentos del día y en múltiples formatos de consumo. Según Ismea, el consumo total pasó de 627 millones de kg en 2020 a 756 millones de kg en 2024, mientras que el gasto en la gran distribución supera 1.100 millones de euros, con un aumento del 13% solo en 2024. El consumo per cápita alcanzó 4,5 kg anuales, reflejando una mayor presencia de almendras, pistachos, cacahuetes y mezclas en snacks, desayunos y comidas.
Además del consumo directo, los frutos secos están ganando protagonismo como ingrediente en productos procesados, desde bebidas vegetales y cremas untables hasta salsas, quesos vegetales y snacks proteicos. La industria transformadora absorbe cerca del 55% de la fruta seca disponible, mientras que nuevos productos —como cremas 100% de frutos secos— han ganado rápidamente participación en el mercado. Esta tendencia, impulsada por la innovación y la percepción de los frutos secos como alimentos saludables, está ampliando las ocasiones de consumo y atrayendo nuevos compradores.
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