La cosecha de uva de mesa en Australia, valorada en cerca de mil millones de dólares, enfrenta graves interrupciones debido a lluvias récord e inundaciones en la región de Mildura, principal zona productora. Las precipitaciones intensas han paralizado la cosecha, afectando especialmente a las uvas tintas —de las cuales solo se ha recolectado un 10%— y generando alto riesgo de enfermedades y pérdidas productivas.
Los productores luchan por contener los daños en un contexto de humedad extrema y dificultades de acceso a los campos, mientras se anticipan nuevas lluvias y posibles eventos climáticos severos. Aunque el impacto total aún se evalúa, se prevén pérdidas significativas en una industria clave, con riesgos adicionales de pudrición y rajado de la fruta que comprometen tanto la producción como las exportaciones.
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