Heladas anómalas provocaron pérdidas de hasta 80 % en albaricoques y melocotones, y entre 30–40 % en cerezas y ciruelas, según la asociación Vinnytsiasadvinprom. Las bajas temperaturas dañaron yemas y redujeron significativamente el potencial productivo 2026.
Los manzanos mostraron mayor resistencia, con pérdidas estimadas de 10–15 %. Aunque se aplican medidas agronómicas para mitigar el impacto, el sector prevé una campaña con fuerte caída en frutas de hueso en la región.
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