El mercado de alimentos y bebidas en Oriente Medio enfrenta grandes desafíos derivados del calor extremo, la presión sobre la logística, el cambio climático y regulaciones en evolución, lo que obliga a fortalecer la producción local, el almacenamiento en frío y cadenas de suministro más cortas y resilientes. Garantizar la vida útil, la calidad y la seguridad de productos sensibles como lácteos y bebidas vegetales es una prioridad en un contexto de creciente vulnerabilidad de la oferta.
En paralelo, las principales tendencias de consumo se orientan a snacks y bebidas más saludables, con énfasis en la reducción de azúcar, la innovación en proteínas y el crecimiento de alternativas de origen vegetal, impulsadas por estilos de vida modernos, preocupaciones de bienestar e intolerancia a la lactosa. La combinación de nutrición, sabor, funcionalidad y sostenibilidad define hoy las oportunidades de crecimiento en la región.
Ver noticia aquí.





