El ciclón Harry causó graves daños en el sur de Italia, con pérdidas que superan los mil millones de euros, de los cuales unos 740 millones corresponden solo a Sicilia. Ante la magnitud del desastre, el Gobierno declaró el estado de emergencia nacional para Sicilia, Calabria y Cerdeña y aprobó una primera asignación de 100 millones de euros para ayuda inmediata, incluyendo 33,3 millones para Sicilia, con el fin de activar recursos extraordinarios y coordinar acciones de respuesta y reconstrucción.
La agricultura figura entre los sectores más afectados, especialmente la citricultura en la llanura de Catania, donde algunas explotaciones registran pérdidas cercanas al 100%, poniendo en riesgo la campaña actual y la continuidad económica de muchas empresas. Las autoridades nacionales y regionales coincidieron en la urgencia de una intervención rápida y coordinada, mientras los productores reclaman plazos claros y apoyos concretos para afrontar daños que en Sicilia podrían alcanzar entre 1.500 y 2.000
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