La producción de frambuesas en Polonia cayó un 24% en 2026, situándose por debajo de las 60.000 toneladas y marcando su nivel más bajo en 19 años. La reducción de la superficie cultivada, junto con episodios de heladas, sequía y olas de calor, afectó tanto los rendimientos como la calidad de la fruta destinada al procesamiento. Paralelamente, Ucrania también registraría una menor cosecha, estimada entre 45.000 y 50.000 toneladas, por debajo de los volúmenes de las dos campañas previas.
La menor oferta de los dos principales proveedores europeos no logró ser compensada por Serbia, lo que redujo la disponibilidad de productos procesados. Como resultado, la producción polaca de fruta congelada disminuyó un 19% entre junio y agosto, mientras que los precios de las frambuesas congeladas se dispararon. En septiembre de 2026, el producto polaco alcanzó un precio promedio de 5 euros por kilo, un aumento interanual del 56% y el nivel más alto desde 2022.
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