La catástrofe climática en Hungría ha provocado su peor cosecha de manzanas en 50 años (estimada entre 130.000 y 140.000 toneladas), lo que impactará directamente a la industria transformadora al reducir drásticamente la actividad de las plantas procesadoras localizadas en el país. Con una capacidad instalada de procesamiento de 350.000 toneladas dedicadas exclusivamente a la producción de zumo, la escasez de materia prima local dejará un enorme vacío industrial, ya que recurrir a la importación masiva para operar a plena capacidad resulta económicamente inviable para las empresas del sector.
A este escenario de baja oferta industrial se suma una presión a la baja en las cotizaciones de la materia prima, con precios base para la manzana de procesamiento situados entre 50 y 52 florines netos por kilo (~0,16 USD), significativamente inferiores a los de años anteriores. No obstante, el volumen final destinado a la industria procesadora aún dependerá del clima estival: una sequía persistente podría acelerar la caída prematura del fruto o perjudicar su tamaño y coloración, desviando lotes originalmente pensados para consumo fresco directamente hacia las líneas de procesamiento.
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