La industria de la manzana en Estados Unidos enfrenta una de sus temporadas más complejas en años, marcada por la caída de los precios mayoristas, el aumento de los costos laborales y las pérdidas asociadas a eventos climáticos extremos.
Aunque el sector genera cerca de US$23.000 millones anuales y mantiene a EE.UU. como el segundo mayor productor mundial después de China, los productores advierten que los márgenes se han reducido drásticamente. Según USApple, los precios mayoristas han caído alrededor de un 23% respecto al peak de 2023-2024, mientras que los costos de mano de obra H-2A ya representan entre el 60% y el 70% del valor promedio por caja, frente al 40% registrado hace una década.
A este escenario se suma una menor producción nacional y una creciente incertidumbre climática. Estados clave como Washington, Nueva York y Virginia proyectan bajas productivas, esta última cercana al 30%, tras las heladas registradas en abril durante etapas críticas de floración. Además, el aumento de inventarios en variedades premium como Honeycrisp ha presionado aún más los precios, mientras fertilizantes, diésel y transporte continúan encareciéndose. Ante este contexto, la industria impulsa mayores ayudas gubernamentales y mecanismos de apoyo financiero, mientras crecen las dudas sobre la sostenibilidad del actual modelo económico de producción frutícola en Estados Unidos.
Ver noticia acá





