Hoy la situación de la avellana —al menos en Italia— es mucho menos poética. El cambio climático, el estrés hídrico e incluso los daños causados por un enemigo mortal como las chinches apestosas han convertido el año 2025 en un clásico annus horribilis. La producción nacional se ha visto sometida a una dura prueba y, lamentablemente, el Lacio se encuentra entre las regiones más afectadas.
Las últimas estimaciones apuntan a una reducción de personal que no augura nada bueno. Inicialmente, se esperaba una producción de entre 35.000 y 40.000 toneladas, pero diversos acontecimientos negativos han reducido estos totales en al menos 40 puntos porcentuales. Las condiciones más preocupantes son las de las instalaciones más antiguas, que se enfrentan a un descenso de entre el 60 % y el 100 %.
Otras regiones que dependen de las avellanas como un activo económico clave no están en mejor situación. Campania y Piamonte, por ejemplo, registraron una producción inferior a la media.
La zona de Viterbo tiene el 20% de la superficie total de acuerdo a estimaciones de ferrero, la superficie total de Italia alcanza las 80 mil hectáreas. La provincia de Viterbo es una de las zonas donde el cultivo de la avellana se ha expandido significativamente, y representa una parte importante de la producción italiana.