La campaña global de tomate para procesamiento en 2026 avanza hacia su fase final en el hemisferio norte, exhibiendo un panorama productivo altamente heterogéneo y fuertemente condicionado por factores climáticos, logísticos y sanitarios. De acuerdo con al último informe de la WPTC, grandes productores europeos como Grecia y Hungría reportan campañas exitosas con frutos de excelente calidad y niveles óptimos de sólidos solubles (°Brix).
En contraste, competidores clave de la cuenca mediterránea como Francia e Italia enfrentan severas complicaciones operativas. Las olas de calor estival y la proliferación de plagas —especialmente el ácaro Aculops lycopersici, que ha saltado del invernadero al campo abierto— han mermado los rendimientos esperados y elevado las tasas de defectos en la materia prima.A los desafíos agronómicos se suma una profunda preocupación en la estructura de costes industriales, particularmente en las regiones del centro y sur de Italia. El encarecimiento de la energía —con el gas natural cotizando cerca de los €80/MWh— y la duplicación en los costes de electricidad y diésel respecto a los niveles de precariedad bélica han estresado los márgenes de las plantas de procesamiento. A nivel logístico, el transporte de la fruta fresca desde el campo hasta las fábricas se ha convertido en una carga financiera crítica que supera los €30 por tonelada.
Esta inviabilidad comercial ha empujado a varias factorías a suspender operaciones de forma anticipada antes de procesar el total contratado, prefiriendo el cese de actividad a operar bajo una baja capacidad instalada con costes fijos insostenibles.Fuera de Europa, el mercado global refleja caídas significativas en los aforos de los gigantes asiáticos y americanos. China ha recortado su previsión productiva a 5,15 millones de toneladas debido al impacto meteorológico de El Niño y a políticas de restricción hídrica en Xinjiang. Por su parte, la costa oeste de los Estados Unidos (California) mantiene un ritmo sólido de molienda con rendimientos ligeramente superiores a los niveles contractuales. Mientras tanto, en el hemisferio sur, países como Argentina y Chile inician sus fases de trasplante bajo la incertidumbre del patrón climático de El Niño. La industria argentina, en particular, enfrenta un doble reto: el riesgo inminente de heladas tardías y la pérdida de competitividad en sus márgenes locales ante los agresivos y económicos precios de importación de la pasta de tomate chilena
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