La industria de la fresa en Polonia atraviesa un proceso de contracción sostenida. Entre 2020 y 2024, el número de explotaciones dedicadas al cultivo de fresas cayó de cerca de 43.000 a unas 31.000, mientras que la superficie plantada se redujo de 38.000 a 27.000 hectáreas. Esto supone la salida de aproximadamente 12.000 productores y la pérdida de más de 10.000 hectáreas de cultivo en apenas cuatro años.
Entre los principales factores que explican esta caída figuran los efectos del cambio climático, con sequías más frecuentes y heladas primaverales que afectan especialmente a regiones productoras como Mazovia, Lublin y Łódź. A ello se suman los elevados costos de inversión en tecnologías de protección de cultivos y las crecientes exigencias de las grandes cadenas minoristas, que dificultan la competitividad de los pequeños agricultores. Los expertos advierten que, sin apoyo financiero y políticas públicas más sólidas, la producción nacional podría seguir reduciéndose, aumentando la dependencia de las importaciones y limitando la disponibilidad de fresas polacas en el mercado.
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