Australia importó alimentos, bebidas, pescado y mariscos por US$16.100 millones en 2025, consolidando a Nueva Zelanda como su principal proveedor y a Estados Unidos como el segundo. Paralelamente, las ventas de supermercados crecieron 1,7%, alcanzando A$145.200 millones, lo que confirma el papel predominante de este canal en las compras de alimentos del país.
La presión del costo de vida está modificando los hábitos de consumo, impulsando una mayor sensibilidad a los precios y una reducción de las compras de productos premium. Los consumidores también están reemplazando parte de la carne roja por opciones más económicas como huevos, pollo y cerdo, mientras mantienen una fuerte preferencia por alimentos frescos y saludables, obligando a los supermercados a adaptar su oferta.
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