Los productores de manzanas en Moldavia atraviesan una compleja temporada marcada por una creciente brecha entre los precios de venta y los costos de producción. Según reportes de EastFruit y AgroExpert, los agricultores reciben entre 1,80 y 1,90 lei por kilogramo, mientras enfrentan fuertes aumentos en combustible, electricidad, mano de obra y otros insumos.
La rentabilidad del negocio se ha visto seriamente afectada. Solo los costos de cosecha alcanzan cerca de 0,50 lei por kilogramo, a lo que se suman gastos de mantenimiento del huerto, impuestos y logística. En algunos casos, los productores deben vender alrededor de 22 toneladas de manzanas para cubrir el costo de una tonelada de diésel.
Pese a este escenario, muchos agricultores continúan cosechando y almacenando la fruta, ya que abandonar la producción significaría perder las inversiones realizadas durante la temporada. El sector enfrenta ahora el desafío de mejorar la eficiencia, reducir costos y acceder a mercados que permitan obtener mejores precios para las manzanas de calidad.
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