Tras tres semanas de inundaciones en el norte de Marruecos, los productores de frutos rojos regresan a sus campos para evaluar daños, aunque para muchos la temporada ya terminó. Las zonas más afectadas son Kenitra, Sidi Slimane y Larache, donde se concentra gran parte de la producción; las pérdidas podrían alcanzar hasta el 10% del volumen, con impacto en frutillas, frambuesas y arándanos.
Las exportaciones se interrumpieron durante dos semanas por graves problemas logísticos y de calidad, con cargamentos destruidos tras largas esperas en el puerto de Tánger. Además, la evacuación de Kser el-Kebir provocó escasez de mano de obra, dificultando la cosecha y la reparación de invernaderos en el momento más crítico.
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