La borrasca Leonardo ha provocado graves daños en el campo andaluz, que ya venía afectado por temporales anteriores. Las primeras estimaciones apuntan a pérdidas cercanas al 20% de la producción agrícola regional, con un impacto económico que podría superar los 3.000 millones de euros. Las lluvias intensas, inundaciones y fuertes vientos han afectado cultivos, invernaderos e infraestructuras, obligando incluso a solicitar la declaración de catástrofe natural y la activación de ayudas.
Los efectos han sido especialmente severos en provincias como Almería, Granada, Huelva, Córdoba y Sevilla. Se registran caídas masivas de frutos, daños estructurales en invernaderos, enfermedades fúngicas por exceso de humedad y pérdidas que superan el 50% en algunos cultivos, como hortalizas y cítricos, además del fuerte impacto en berries, aguacates y olivos. Las inundaciones, suelos saturados y dificultades logísticas están retrasando labores agrícolas, elevando costos y comprometiendo la campaña y la rentabilidad de los productores andaluces.
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