En Chile hay más de 600 mil obesos mórbidos en tiempos de pandemia COVID-19

En Chile hay más de 600 mil obesos mórbidos en tiempos de pandemia COVID-19

Como muchas mujeres Tahina Silva, de 28 años, usaba el pelo largo. Pero hace unos meses decidió raparse. “No me podía peinar porque solo llego hasta aquí”, cuenta subiendo los brazos, pero sus manos llegan apenas a la altura de las orejas. “Mi mamá me peinaba, pero como está enferma ya no pudo y se me estaban haciendo dreadlocks, así que me lo corté”, resume.

Tahina mide 1,59 centímetros y pesa 225 kilos. Clínicamente se trata de un caso de Obesidad Clase 3, llamada obesidad severa o mórbida. Su Índice de Masa Corporal (IMC) es de 89. Una persona con un peso adecuado a su estatura debería registrar 18.5 a 24.9 como máximo. El IMC se calcula dividiendo el peso por la estatura al cuadrado.

Estudió informática en la USACH, pero no terminó. Vive en Puente Alto y casi no sale de su casa, incluso apenas abandona su pieza en el segundo piso. Está casada y tiene un hijo autista de seis años, pero solo lo ve jugar. Hace más de diez años sufre obesidad mórbida y hace uno pesa más de 220 kilos.

Su caso se hizo público en el live “¿Por qué la obesidad debe ser considerada una enfermedad?” de la Sociedad Chilena de Cirugía Bariátrica y Metabólica (SCCBM) y la ONG 300 Mil Mórbidos. Tahina contó que “no puedo caminar, porque además tengo lordosis, llego a transpirar del dolor. Con la pandemia apenas voy al baño y vuelvo, eso es todo. Tengo que pedir ayuda para limpiarme, no puedo bañarme. Me siento enclaustrada entre cuatro paredes”.

Según relató, “desde muy pequeña siempre tuve problemas de peso, sufrí bullying. Mi mamá siempre se preocupó de eso, pero sufrió una enfermedad de la columna y me dejó sola. Después sufrí la violación del esposo de mi hermana y ella, en vez de apoyarme, decía que yo era la culpable, que todo lo que yo hacía era mentira. Tuve ataques de pánico en la Enseñanza Media, comía por ansiedad. No quería levantarme, pero para todo el mundo yo estaba llamando la atención. Los médicos también tenían esa predisposición para tratarme de esa forma: cuando estaba embarazada me decían deja de comerte la olla de arroz, deja de comerte el kilo de pan. En el Cesfam, en el hospital, me decían camine 30 minutos, baile. Yo les decía me duele a espalda, cómo lo hago, mándeme al kinesiólogo por lo menos. Perdí la cuenta de las veces que pedí ayuda”.

Tahina agregó que “antes de conocer el movimiento 300 Mil Mórbidos no sabía que yo sufría una enfermedad, pensaba que era falta de motivación o fortaleza para seguir adelante”. Soraya Flores, presidenta de la ONG 300 Mil Mórbidos explica que “la misión de nuestro movimiento es luchar contra los estereotipos y estigmas de las personas como obesidad mórbida, abrir ventanas de oportunidad y puertas para que los pacientes tengan acceso a tratamientos de salud y cirugías para mejorar su calidad de vida”.

Claudio Canales, presidente de la SCCBM, comenta que “Tahina tuvo la valentía de contarnos su historia. Ella nunca ha tenido la opción de un tratamiento integral realizado por un equipo médico multidisciplinario que la ayude y oriente respecto a esta enfermedad. Su caso refleja la realidad de muchos pacientes. La obesidad mórbida no se supera únicamente con dieta y ejercicio, se requiere un manejo médico integral que considere otros tratamientos”. De hecho, en el live participaron profesionales de las áreas de psicología, nutriología, kinesiología, nutrición y cirugía bariátrica, todos fundamentales en este proceso.

La voz de los especialistas

A través del caso de Tahina, los especialistas abordaron la realidad de la obesidad en el país.

Claudio Canales, cirujano bariátrico y presidente de la SCCBM: “Desde octubre del año pasado probablemente somos el país más obeso del mundo. El 44% de las personas subió en promedio 4 kilos durante la pandemia. Hay 600 mil obesos mórbidos en Chile después de la pandemia. Claramente eso es muy importante y lo que nuestra sociedad busca es lograr tener cobertura para que todos los pacientes tengan atención de un equipo multidisciplinario y la oportunidad de acceder a tratamiento quirúrgico”.

Yudith Preiss, nutrióloga y coordinadora de Equipos Multidisciplinarios de la SCCBM: “La obesidad se asocia a hipertensión, diabetes mellitus 2, colesterol alto. Como nutriólogos estamos capacitados para tratar a los pacientes en las etapas iniciales y tenemos el criterio para derivar a otros especialistas. Existen fármacos para el tratamiento de la obesidad avalados por la ciencia, tratamientos a los cuales Tahina nunca pudo acceder. Creo que a todos nos pasa, como miembros del equipo, que cuando vemos este tipo de pacientes queremos acompañarlos en este proceso”.

Psicólogo Enzo Arias: “La ansiedad, la angustia y la depresión tienen una salida oral hacia conductas inadecuadas como comer, fumar, tomar y por eso es importante hablar de las emociones. Trabajamos con los pacientes, pero también con la red de apoyo, ya que muchas veces la familia boicotea los pasos a seguir. Cualquier tratamiento para la obesidad, desde la cirugía hasta algún medicamento puntual, tiene que ver no solamente con bajar de peso, sino con cómo no volver a subir”.

Kinesióloga Érika Troncoso: “Al evaluar a una persona con exceso de peso, nuestro foco, debe ser integral, desde una mirada biopsicosocial. Un porcentaje importante puede presentar algún dolor articular, muscular u otras patologías asociadas al exceso de peso. Además, la mayoría presenta conducta sedentaria e inactividad física, por lo que, no se puede indicar simplemente que camine o haga 30 minutos de bicicleta, sin una evaluación previa. Es por ello que la práctica del ejercicio y actividad física debe ser guiada por un especialista. Si no cuentan con suficiente tiempo para ello, uno recomienda fraccionar los minutos durante el día, así, se puede realizar 10 minutos por 3 veces al día, y al término del día, ya se logra los 30 minutos diarios. No olvidar, incluir a la familia en este proceso, hacia una vida más activa, así favorecemos que los cambios perduren en el tiempo”.

Nutricionista Ornella Allegro: “Nuestra función es apoyar, entender y ser empáticos, pero lo más importante es la educación del paciente. Se pueden realizar pequeños cambios como, por ejemplo, no hacer el huevo frito y usar el aceite para aliñar la ensalada, o no hacer la hamburguesa con aceite, sino a la plancha o al agua. Muchas personas se encasillan en el atún, la lechuga, pero se puede hacer una redistribución financiera alimentaria para lograr cambiar hábitos y, con ello, la baja de peso. De repente no hay opciones, quizá hay solo arroz, pero podemos buscar una porción adecuada”.

El Mostrador/15 de diciembre 2020