Asia: gran crecimiento del negocio de las proteínas de insectos

Asia: gran crecimiento del negocio de las proteínas de insectos

Se espera que para 2050, la población global alcance los 10 mil millones de personas. Según un informe de referencia de 2013 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado Insectos comestibles: Perspectivas futuras para la comida y seguridad en la alimentación, eso significa que tendremos que casi duplicar la producción de comida en las próximas tres décadas.

El informe de 200 páginas se considera uno de los textos con más autoridad sobre el consumo de insectos para alimento, también conocido como entomofagia.

Según la FAO, los insectos forman parte de la dieta tradicional de al menos dos mil millones de personas, y más de 1900 especies se utilizan en la comida. Los más habituales son los escarabajos, las orugas, las abejas, las avispas y las hormigas.

Los beneficios para la salud y el ambiente de estas criaturas son enormes. Por ejemplo, como son de sangre fría, los grillos convierten su comida en energía de forma mucho más eficiente que los mamíferos. Estos insectos requieren 12 veces menos alimento que el ganado y no producen metano, un poderoso gas de efecto invernadero que emiten en grandes cantidades lo rumiantes como las vacas. La FAO calcula que el ganado es responsable del 18 % de las emisiones de gases de efecto invernadero globales.

Aunque los niveles de nutrientes dependen de la especie, los insectos comestibles por lo general tienen mucha grasa, proteínas, vitaminas, fibra y contenido mineral. Los gusanos de la harina, por ejemplo, tienen un contenido de omega 3 insaturado y de ácido graso similares al del pescado, y las mismas proteínas, vitaminas y minerales que el pescado y la carne.

En las comunidades donde se comen insectos de forma tradicional, conocen bien estos beneficios desde hace generaciones.

La economía de los insectos en Camboya

Cuando cae la noche en los campos de arroz a las afueras de Kampong Thom, a unas 100 millas (160 km) al sureste de Siem Reap, Chu Sopheak enciende las luces de sus trampas para grillos. Lleva atrapando grillos allí ocho años.

“Vi a mi vecino poner trampas y que ganaba dinero, y eso me animó a hacerlo”, dice Sopheak en jemer (el idioma local) por encima del estrépito de incontables insectos y sapos que dan la bienvenida a la oscuridad.

Las trampas son simples: Una lámina de plástico transparente se estira entre dos postes de madera verticales y una luz fluorescente larga cuelga de un poste superior. En el suelo, hay un contenedor rectangular de plástico lleno de agua. Los grillos, atraídos por la luz, se estrellan contra la lámina y caen al agua o simplemente saltan a su reflejo.

“Es estacional, de mayo a julio, y el resto del tiempo soy taxista de motocicleta”, explica Sopheak. “Tengo 30 trampas y en una noche muy buena, recojo 90 libras de grillos [40,8 kg]”.

Atrapa dos tipos: grillos negros pequeños y grillos grandes rojos. Estos últimos son menos comunes, pero se pueden sacar hasta 4 dólares por libra, mucho dinero en un país donde los ingresos per cápita anuales son algo menos de 1400 dólares, según el Banco Mundial.

Las trampas de otros campesinos llenan los terraplenes alrededor de los campos de arroz y parece como si alguien hubiera plantado decenas de sables de luz azules en el suelo. En 30 minutos, los grillos llenan todas las trampas de Sopheak.

Otras 60 millas (96 km) más abajo de la ruta nacional 6, me encuentro con Teun Saron en su casa de dos pisos en una carretera de tierra en la provincia de Kampong Cham. Media docena de gatos nos miran recelosos mientras caminamos. Lleva 30 años trabajando con tarántulas, como cazadora cuando era adolescente y ahora como vendedora. Según dice, las tarántulas hacen más que aportar vitaminas y minerales.

“Las tarántulas son conocidas por tener propiedades medicinales”, dicen Saron en jemer. “Los miembros mayores de las familias hacen que los niños con enfermedades respiratorias coman tarántulas. Se cree que los curan”. Wai me había transmitido información parecida y me había explicado que la gente que sufre resfriados come tarántulas para aliviar los síntomas.

El restaurante Bugs Cafe en Siem Reap quiere convertir los insectos en cocina presentada de forma artística, como esta brocheta de escorpión.

Saron vende las tarántulas que fríe y complementa con ajo salteado, a clientes individuales (como una mujer que espera para llevar 20 a los compañeros de su fábrica) en una parada de autobús a las afueras del pueblo cercano de Skuon. Aquí, otros vendedores hacen negocio fácil con la venta de grillos fritos, gusanos de harina, saltamontes, hormigas, cucarachas orientales y tarántulas a los viajeros hambrientos.

La gran mayoría de insectos que se utilizan para la entomofagia humana en el mundo, como los que se venden en Skuon, se cazan de la naturaleza. Sin embargo, se enfrentan a amenazas como la sobreexplotación, la contaminación, los incendios y la degradación del hábitat, mientras que el cambio climático, según señala la FAO, afectará a estas especies de formas que aún no se comprenden del todo.

Una investigación publicada por Biological Conservation en 2019 descubrió que el 40 % de las especies de insectos ya se están reduciendo (se puede leer el especial de Mongabay sobre este tema aquí), mientras que el ritmo de extinción es ocho veces más rápido que el de otras especies animales.

Todos los recolectores de insectos con los que hablé mencionaron problemas de abastecimiento. Sopheak, por ejemplo, dijo que ha atrapado menos grillos en los últimos tres años, aunque lo atribuye al hecho de que hay más gente que atrapa grillos.

Saron, por su parte, dijo que el bosque donde cazaba tarántulas en su juventud había sido talado para construir una fábrica, así que ahora los consigue en la provincia de al lado.

Las amenazas ambientales no son lo único que está frenando la aceptación de la entomofagia a un nivel internacional más amplio.

Thao solo gana unos 250 dólares al mes de su sueldo como profesora, apenas suficiente para salir adelante y enviar a su hijo mayor al instituto. Con la venta de grillos a Cricket One, la familia puede obtener hasta 2000 dólares en un buen mes.

Una vez los grillos están listos, algo que pasa unas seis semanas después de que nazcan, se envían a la fábrica cercana de Cricket One, donde se convierten en polvo y se crea un producto muy diferente a los insectos que se cazan en Camboya.

Visualmente, el polvo de grillo es más atractivo para los consumidores occidentales que los grillos enteros: parece harina integral y se puede utilizar de forma similar. Hace poco la empresa Cricket Hop Company, dirigida por dos chefs residentes en Ho Chi Minh, empezaron a vender su harina de grillo en Amazon en el Reino Unido por 10 dólares por bolsa de 100 gramos (quieren vender en Estados Unidos el año que viene). Su harina se hace con polvo de grillo de Cricket One, contiene más de un 70 % de proteína y no tiene gluten ni lactosa. Su página web muestra muchas recetas en las que utilizar el polvo de grillo, desde batidos a galletas o huevos con chorizo y curry verde vegetariano con fideos.

(Yo utilicé su producto mezclado con harina normal para hacer bolas fritas de queso de cabra y el resultado fue delicioso sin ningún sabor discernible a grillo).

Con el empaquetado correcto, es fácil imaginarse este producto en las estanterías de un supermercado. Y puesto que la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos no permite que se importen insectos enteros capturados en la naturaleza para el consumo humano, esta es la forma más obvia de entrar al mercado del país.

En medio del zumbido de millones de grillos chirriando, Nam expresa su total confianza en el papel de los grillos para la dieta humana en el futuro, y no solo por su bajo costo ambiental.

“Contienen mucha proteína y elementos traza como hierro, zinc y manganeso”, dice. “Dos mil millones de personas en el mundo carecen de estos minerales. Si podemos incluir esto en la comida para mujeres embarazadas, podemos solucionar grandes problemas y podemos hacer que sea mucho más económico que la ternera o el pollo. Creo que el futuro de los grillos como solución al problema de proteínas y minerales está ahí, ahora es más cuestión del problema de percepción”.

Aunque el problema de la percepción de los escorpiones que caza Wai y las tarántulas que vende Saron sería difícil de solucionar, puede que los factores principales que evitan que se conviertan en alimentos básicos en occidente sean las regulaciones de los gobiernos y las amenazas ambientales.

Sin embargo, el futuro parece prometedor para los incontables grillos que se crían en el calor tropical del sur de Vietnam.

Fuente: Diario Khmer – Cambodia/3 de septiembre 2020